Wednesday, December 07, 2016

Tónico Sónico


“Una gentil persistencia a la luz del amanecer
nunca debería de ser una partida”
Treasure/Hope Sandoval and the Warm Inventions

Por Jesús Serrano Aldape

Tan taciturno, con los cambios de traste de la guitarra muy audibles, marcando el inicio y Hope Sandoval y los Warm Inventions entregándonos con su enigmática voz y sonidos al trance habitual. Como en road movie llena de alma, como esas bandas en algún bar perdido en el desierto, tocando para un auditorio pequeño.

Treasure  es el tema al que nos referimos y parece ser la joya reluciente en el corazón del álbum Until the Hunter (2016), primero de este dúo conformado por Hope (Mazzy Star) y Colm Ó Ciosóig (My Bloody Valentine) en siete años.

Es ese inicio sobrio, que tras la breve narración de Hope, que transcurre como en un sueño, pasa al dramatismo de la despedida, con la voz y poesía de Sandoval encontrándose en la expresión de las guitarras y órgano y sintetizadores al final de la estrofa, justo cuando Hope canta:

“Así no es como debería ocurrir
cuando caminas solo a casa,
una gentil persistencia a la luz del amanecer
nunca debería de ser una partida”

Y para traernos el peso de esa separación la tristeza del órgano en reverberación, uno de los recursos más recurrentes del álbum, que le dan un aire etéreo a los cortes que lo utilizan. Ciósoig lo explicó a la publicación Consecuence of Sound, al grabar en estudios con forma circular (unas torres de castillo medieval en Dublín, Irlanda), con la finalidad de aprovechar al máximo los efectos del sonido.

“Debido a las dimensiones circulares, la reverberación dentro se disipa naturalmente, y tiene esta curva y no rebota por ahí como si fuera una caja cuadrada. La resonancia en las torres (Martello Towers) sugiere que los sonidos podrían no estar ahí. Resalta sonidos existentes aún más. Si tuvieras muros paralelos, la reverberación sigue y tenemos una agradable decadencia natural que deja a la música respirar dentro”.

Es ese precisamente el artificio más palpable en Treasure, donde los sonidos extendidos de la guitarra y órgano coinciden con perfecta simetría con el fraseo de Sandoval, dejando imaginar al escucha esa multitud de sonidos de la reverberación.
Y tanto Hope como Ciósoig mandan el tema a su momento más meditativo, uno que en toda su extensión convierte Treasure en un instante memorable. Una vez lo comprendemos, el tema se reitera atenuando el sonido, vuelve a la calidez de la recitación de Hope, para aproximarse luego a esa isla atemporal, a donde somos conducidos por esos sonidos tan íntimos, como si fueran incluso los destellos de ese amanecer descrito por Hope, en una composición redonda y llena de significaciones sónicas.





Wednesday, November 30, 2016

Tónico Sónico


“¿Valió la pena que lo dejarás ir?
Ya no puedo distinguir el egoísmo del amor”
The Last One/Laura Gibson

Por Jesús Serrano Aldape

Y al final de su apacible álbum Empire Builder (2016), Laura Gibson se despide con la última canción, suerte de vals que cierra para todos los que prestaron atención, la historia que relata a lo largo de los cortes anteriores, en que la autora prefiere viajar para olvidar a aquel amor fallido.

La estructura clásica está presente en The Last One, la guitarra como evocando alguna rosa balada de Elvis, la voz como en meditación constante, como si nosotros fueramos su psicoanalista y ella estuviera tumbada en el sillón; con el texto de la compositora de Oregon, expresando la culminación, su incapacidad de seguir postergando la partida, que a todas luces sí hizo, si no no hubieran existido el resto de los tracks. The Last One, es así podría decirse, en realidad, el comienzo de la historia que se cuenta en Empire Builder.

“Brazos una vez inclinados hacia mí, ahora resistiéndose
Piernas una vez bailando, ahora vagabundeando en su sitio
Palabras una vez prometedoras, para hacer, para tener, para retener
¿Qué es lo que vale la pena salvar?, sólo vernos el uno al otro ahogándonos
¿Me equivoco?”

Muy cuidada estructura de canción la que utiliza Gibson, con su relato dando a paso a un coro que la segunda vez reforzará el énfasis, con su voz resonando en exactamente la temática de Empire Builder: la soledad que sigue a una tórrida relación romántica; el vagar por todos lados sin encontrar la razón de esa separación.

“Oh, aquí estamos, aquí estamos, aquí estamos
¿Estamos en el final, ahorrándonos el aliento?
Nuestras historias, frías, atadas a nuestros pechos
¿Te fallé?, ¿Te falle, amor?
Y aquí estoy, robando el calor de tu espalda
Sigo mirando el muro donde se reflejaba tu sombra
con cada voz susurrándome:
¡No está perdido! ¡No está perdido!, ¡No está perdido!”

Y vaya optimismo en esta primera visita al coro, con los violines y voces en el fondo, tratando de guardar esa esperanza para Laura. Gibson, quien conoce de la estructura de una balada, deja que las aguas se dispersen un poco luego de esa primera muestra de sus capacidades vocales. Vuelve a esa recitación pausada con las que nos conquistó a lo largo del disco, con un lirismo entreverado en el violín, que es como una respuesta constante a su melancolía, a su añoranza, a su entendimiento de que el final era el final y no había más que hacer.

“Intenté amarte en este disfraz
Construí un altar a tu silencio
Me dediqué a desdibujar cada línea
Vestí tu soledad con valentía
¿Puedes seguir manteniendo la calma?
El futuro se atora dentro de tu garganta
¿Valió la pena que lo dejarás ir?
Ya no puedo distinguir el egoísmo del amor”

Preguntas que tal vez la autora prefiera no responder. El tono del track pronto nos anuncia que las cuerdas y coros que se habían mantenido en el fondo, indiferentes, danzando como acompañamiento, pronto se convertirán en el motif principal, en el baile melancólico, en en el entendimiento de que muy en el fondo, quizá es el momento de partir.

 Oh, aquí estamos, aquí estamos, aquí estamos
¿Estamos en el final?
¿Esta cosa fantasmal, este alien que una vez fue amor?
¿Sigue siendo amor?
Y aquí estoy robando la frazada de tu espalda
Sigo jalando cada hilo para una canción
Y quizá me quede, o quizá escuche
la más delgada voz surrándome:
“¡Vete!, ¡Vete!, ¡Vete!, ¡Vete, ¡Vete!”

Laura deja que el tema vaya agonizando en su voz. El “Go”, (vete), es pronunciado primero con decisión, luego, repetido hasta que ya no tiene sentido, alcanza el dejo de tristeza que en realidad reviste toda esta historia, con el final, remarcado por las cuerdas para alcanzar el sentido que tiene en realidad: convertir todo aquello en olvido y creación estética, la única forma en que en verdad podrá sobrevivir esa experiencia.

Eso es Empire Builder en su conjunto, no solo inteligentes textos y canciones de esta compositora con talento poético y literario, sino el cómo puede llegar a convertir una experiencia realmente traumática de su vida en algo que le ayude a paliar su pena a través de la creación  y en cómo su experiencia se puede convertir en algo memorable para los demás.


Wednesday, November 23, 2016

Tónico Sónico


“Y nuestros héroes podrían ser violadores
que nos miran mientras dormimos
pero no me busques a mí para encontrar respuestas
porque yo no sé lo que significa”
What it Means/Drive by-Truckers

Por Jesús Serrano Aldape

Las canciones que expresan el malestar interno en Estados Unidos, los síntomas de la enfermedad y la incertidumbre que en ese país posiblemente llevaron a la elección de Donald Trump. El sur confederado, rural y rústico herido por encontrarse sin esperanza en la era Obama y rápidas instantáneas en que Drive By-Truckers, banda de Georgia, es capaz de colocar en unas cuantas líneas su diagnóstico adverso a los tiempos que siguen.

La bandera de Estados Unidos a media asta es la portada de American Band (2016), como de luto ante la debacle de la razón en pos de la ignorancia y fundamentalismo infantiloide, pero segregacionista de Trump y de los WASP (white anglosaxon people) que representa, aquellos que no se andan por las ramas en sus objetivos racistas, los que desaparecieron a las tribus nativas americanas casi por completo.

Y las canciones del álbum, aunque juegan con ritmos y esencias joviales, enraizadas en el rock campirano y el country más tradicional, jámás dejan de sugerir otra cosa que un sentido poético y trágico a su paso.

Como desde cuando Mike Cooley toma el liderato de la banda con ese punzante sentido lírico rebuscado e intelectual, hasta cuando Patterson Hood, menos poético y más aterrizado a la realidad, toma algunos otros para ponerse directamente en la piel del espectador común, el red neck, el blue collar y desheredado, para contar su lucha de todos los días.

Y al final de la disquisición de los Truckers, en donde se tocan con tiento el meollo en los temas de la agenda socio política estadunidense, con la sensibilidad del hombre de a pie y luego la incertidumbre de lo que ocurrirá a continuación pasa al encogimiento de hombros inevitable.

Lo que sigue no lo adivina “ni Obama”, es el juego maestro tras de American Band, una crónica de instantes significativos que al final conducen a esa imagen de derrota de la portada, pero también de conciencia social para quien entendió; en esta era en donde se reconfigura poco a poco la humanidad a nuevos paradigmas que ya no serán nunca los del hombre ilustrado del siglo XVIII.

Es la bandera a media asta, el luto de la racionalidad. Y tras dejarnos con la duda, Drive By-Truckers desaparece tras bambalinas con esa idea en el rostro: “ahí está su diagnóstico, ¿soluciones?, esas ni nosotros las conocemos”.


¿QUÉ SIGNIFICA?

El momento cúspide en American Band puede bien ser What it Means, canción escrita por Patterson Hood, vocalista de la banda, inspirada en los sucesos que llevaron al asesinato en Florida del adolescente afroamericano Trayvon Martin en 2012, pero que en 2016 no pierden actualidad tras los recientes conflictos entre policías y y esa minoría, que reviven el racismo de los setenta.

Hood describe el hecho tras la elección de Obama para un segundo término.

“Es decir, Barack Obama ganó
y puedes elegir dónde comer
pero no ves a demasiados chicos blancos
desangrándose en la calle”

Es el absurdo el que describe con amarga ironía Hood:

“Y el tipo que mató a ese joven allá en Florida,
es libre de golpear a su novia
y agitar su nueva pistola por todos lados,
mientras un chico está muerto y enterrado
y llace allí, con una bolsa llena de skittles”

“¿Qué significa?”, pregunta luego Hood con voz nasal mientras la música transita al discreto solo de guitarra de Cooley, por esta canción, el comparsa perfecto de Patterson, en el fondo, tratando de pasar desapercibido.

Es donde el relato noticioso de todos los días pasa a lo deprimente de la realidad, a la bandera a media asta, el cambio mental cotidiano en que esas estampas de injusticia, terriblemente ya son tan comunes que se convierten en una broma.

El absurdo, la irrealidad del aborto de lo que siguió al posmodernismo, con las ideas ya pisoteadas y sucesos que la razón ya no explican y que el ser humano ya no intenta responder o entender, es una injusticia que pasa a la total falta de coherencia, en esencia el mundo actual.

“Astrofísica al alcance de nuestros dedos
y estamos en la cima
y un tipo con un joystick
aterriza un cohete en un cometa
vivimos en una era
en donde las limitaciones se olvidaron”

El de Patterson Hood y los Truckers no es un reproche del “buen salvaje” ante la modernidad por permitir aquello, sino porque el logro inusitado está vacío, sólo acrecienta cada vez más el hueco en el interior, el sinsentido de los mass media, la banalidad e indiferencia del Millenial; la imbecilidad crónica de imbéciles que eligen a un imbécil racista, xenófobo y fanático religioso inculto como líder y “comandante supremo”.

“Confiamos en la ciencia tan solo mientras
nos diga lo que queremos escuchar
Queremos nuestras verdades todas justas y balanceadas
solo mientras nuestras nociones estén dentro de ellas”

Canta Hood, antes de despedir el tema con la joya de la corona de sus razonamientos

“Y nuestros héroes podrían ser violadores
que nos miran mientras soñamos,
pero no me busques a mí por respuestas
porque yo no sé lo que significa”

El círculo finaliza como empezó todo, dejándonos en el centro de la cuestión “¿qué significa?”, pregunta que tiene a la sociología y a la filosofía modernas golpeándose la cabeza, preguntándose exactamente lo mismo.

¿En qué punto la especie humana dio un viraje tan drástico como para alejarse de nuestra propia comprensión y rumbo?, en donde lo que es evolución tecnológica parece sólo hacer retroceder cada vez más a la humanidad, arruinando la idea de tantos y tantos filosófos y pensadores que auguraban un futuro mejor a esta altura y no un retroceso tan descomunal.

Son preguntas que artistas como Drive By-Truckers nos dejan sobre la mesa con música prodigiosa para ilustrarla, con su país y el mundo al borde de una completa reconfiguración de todas sus nociones.



   



Thursday, August 18, 2016

Tónico Sónico


“Llega y no me perderás
Destruye el objetivo, pero sigue sobreviviendo
Estás enojada y eso está bien… sí
No estoy asustado por tu furia
¿Qué es lo que necesitas?, ¿Qué es lo que quieres?
Te amo y sé que puedes darte cuenta”
Pur/Cocteau Twins

Por Jesús Serrano Aldape

Y al final, los Cocteau Twins nos llevan como una suerte de álbum concepto al desatar del nudo, en donde la explosión de las sensaciones contenidas en las anteriores piezas ya no se puede ignorar. Habla en formas figuradas la joven que en las anteriores composiciones no alcanza a encontrar su identidad.

Es quizá demasiado teórico, pero algunas de las piezas del álbum parecen ensimismamientos que rondan alrededor de una idea ambiental de canción, y la voz de la cantante es intimista, introspectiva, como desde la oscuridad de la caverna en la que se ha encerrado ella misma.

En Pur, que cierra el espléndido Four-Calendar Café (1993), podemos notar, por el contrario, energía y resolución, lejos del ensueño, que sin negarlo, también es entumecimiento en los anteriores cortes. En el resumen de las cosas, la protagonista, —que bien podría ser la misma Elizabeth Fraser—, en Pur no es más una víctima, es ya la mujer resuelta que olvida las ensoñaciones para enfrentar la realidad.

Es quizá el tema que ronda en las últimas dos piezas del álbum, la corrosiva y cíclica Summerhead y la onírica explosión controlada de Pur. Quizá no es coincidencia que las piezas abandonan de pronto su cualidad contemplativa para llegar a los instantes más contundentes y definitivos del disco.

Dentro del pequeño cosmos que creó la banda durante todo el disco, tiene sentido, como si el crecimiento que tanto anticipó Fraser en sus letras, que era tan necesario, por fin hubiera llegado y la música corriera a expresarla. Como si fuera necesario salir de los dulces instantes de fantasía y fuga, para poder ser alguien en la realidad.

Es cómo la joven debe al final entender que no es más una niña ensimismada y enfrentar aquello que tiene qué para encontrar su voz, para no más padecer por no tener una identidad.

Es difícil de definir, sobre todo porque a Liz siempre le han importado poco las palabras de su idioma (el inglés), pero Pur carga con una vibra de optimismo que invita al movimiento, a poner en práctica, a la dinámica de la vida, a la creatividad y a la energía, con las filosas guitarras de Robin Guthrie y Simon Raymonde, —que son la rúbrica de la banda desde sus inicios—, por fin apareciendo en medio de las ensoñaciones ambientales en el grand finale de uno de los discos más emblemáticos del pop de los noventa.

“Me alegro de que seas una chica
Me agrada conocerte
Me gustas
Y estoy feliz de que estés creciendo”



Thursday, August 11, 2016

Tónico Sónico


“¿Eres el hombre correcto para mí?
¿Eres seguro, eres mi amigo?
¿O eres tóxico para mí?
¿Traicionarás mi confianza?”
Bluebeard/Cocteau Twins

Por Jesús Serrano Aldape

Las ya legendarias letras del Four-Calendar Café (1993) de los Cocteau Twins, cuando por fin la cantante del trío, Elizabeth Fraser, decidió cantar sobre “algo”. Los fans se han rasgado las vestiduras tratando de descifrar por años los cánticos distintivos de esta escocesa sin llegar nunca a una idea definitiva.

Fraser explicó a una revista británica a principios de los noventa:

“Tan solo recientemente me he dado cuenta de que soy una persona muy reservada, constantemente ocultándome de mí misma. Tan solo ahora me doy cuenta de a qué grado. Realmente no sé cuál es la razón. Espero que no signifique que no me permitiré a mí misma hacer cosas como Blue Bell Knoll (disco anterior a Four-Calendar Café). Quiero ser capaz de hacer de todo. Ahora verán, en ese álbum (BBK), seguía expresando las mismas cosas. Tenía los mismos sentimientos, pero no me había visto reflejada en ellos. Sólo lo estaba sintiendo delante de un jodido micrófono, pero en este álbum nuevo (Four-Calendar Café) finalmente me dejé atrapar por ellos. Fue demasiado doloroso. Y las letras ni siquiera son tan explícitas”.

La misma artista durante décadas eludía la cuestión de los significados de sus letras con gran habilidad y cierta encantadora labia punk de los orígenes de esta agrupación, y al final el escucha tenía que llegar a la conclusión de que Liz Fraser elegía las palabras en las canciones llevada más por la cualidad del sonido en una suerte de soliloquio único.

Tal estilo volvió a los Cocteau una banda de culto, lejana a la comprensión de las mayorías debido a esos lenguajes personales creados por Elizabeth, que los hacía poseedores de un misticismo y hermetismo para iniciados; un aire muy acorde a la escena gótica. Al final lo indeterminado del lenguaje es lo que hizo a este trío tan influyente en la música de la actualidad.

En vivo, Cocteau Twins era todavía más desafiante, pues mientras Robin Guthrie y Simon Raymonde tocaban en el fondo, Liz cantaba una letra (¿letra?) totalmente distinta a la de los discos, una de sus idioglosias creada en ese momento, lo que hacía difícil a veces, incluso para los músicos, seguir la estructura de las canciones.

Lo que no se puede negar es que ese halo de sacerdotisa de religión antigua, embebiéndose en su propio disfrute de la música delante de todos, hicieron de Liz una cantante con poder vocal y un estilo único por el que muchos artistas morían por hacer dueto o tener un poco de esa enigmática presencia en su disco en turno.

Todo cambió para Four Calendar-Café, cuando Fraser decidió por primera vez en su vida crear letras que trataran de expresar “algo”. Ese algo es un tanto autobiográfico según la misma artífice ha confesado, pero aún así no dejan de ser letras nebulosas y oscuras, creativas, y en un sentido más claro, parte de su universo interior.

Y de todas las canciones contenidas en el álbum, el disco que los llevó por primera vez a presentarse en Estados Unidos, es el sencillo Bluebeard el que se convirtió en su mayor éxito. No extraña que de la mano de su música más amable (pero sin sacrificar un ápice de su halo etéreo), la letra de Fraser también sea una de las más entendibles.

Su mención de palabras como “exploración”, “energía”, “creatividad”, “dependencia”, “independencia”, no es casual, son ideas personales, todas ellas guardadas en su diario desde que tenía 17 años, y así Bluebeard, y en realidad todo el Four-Calendar Café, plasman en sus líricas esa etapa de la vida de Elizabeth Fraser y en paralelo la etapa de cada adolescente, por así decirlo.

Como si en su relato casi autista de las relaciones humanas, ingenuo y lleno de vulnerabilidad, se ocultara un deseo de ser, de encontrar una identidad y vivir su vida, un drama presente en todas las historias iniciáticas sobre adolescencia, o…

O tal vez eso también sea una figuración de los miles de fanáticos que han llenado la red con teorías sobre las letras de esta distintiva artista y de su banda. Al final, el álbum es un viaje introspectivo de Liz en busca de sí misma, que concluye de forma monumental y espiritual.   




Wednesday, August 03, 2016

Tónico Sónico


“No hay vuelta atrás
No puedo dejar de sentir ahora
No soy la misma
Estoy creciendo otra vez”
Evangeline/Cocteau Twins

Por: Jesús Serrano Aldape

De la Capilla Sixtina sónica de la 4AD, Cocteau Twins, Evangeline, track contenido en su Four- Calendar Café (1993), convoca en la voz divina de Elizabeth Fraser las inquietudes de un corazón joven, pero hay que saber comprender el espíritu femenino para entender y fascinarse por los pasajes de diario personal de Fraser.

Es una muestra de cómo esta agrupación que bien pudo inventar lo que hoy se conoce como dream pop, entiende perfectamente la exquisita presencia que crea Fraser, tanto es así, que los cerebros de la banda, el guitarrista Robin Guthrie y el bajista Simon Raymonde aguardan pacientes en el fondo, creando esos espectrales instantes sónicos para Elizabeth.

Y las idioglosias de Fraser suelen explicar más que las palabras, como si Elizabeth plasmara en cada ocasión el lenguaje interior ininteligible de una chica enamorada, siendo sincera con el resto y aparecemos perdidos en el laberinto de sus emociones.

Es la tierna voz, pero también cómo el resto de los Cocteau comprende su tesitura de soprano y estira los momentos musicales para darle protagonismo a la hermosa voz y de forma romántica baila con ella en la expresión de su ser a nosotros.

“No soy la misma
Estoy creciendo otra vez”

La voz de Elizabeth es todo sentir y emoción y la música es un bucólico paseo en sueños cristalizados, es el caminar etéreo que nos demuestra en sonidos la misma transformación que narra Fraser, el despertar de muchas cosas en su alma de forma lírica y poética, cada cambio físico e interno en el vaivén de música que no es otra cosa que inspiración.

Es un gran ejercicio entender lo que un track como Evangeline le dejó al mundo. Es el alma de una muchacha en una canción, su despertar a la vida y al amor, a las realidades de la existencia; pero visto como algo que se va transformando y abrazando su evolución, a través de los instantes, es etéreo. “Estoy creciendo otra vez”, menciona Fraser múltiples veces a lo largo del Four-Calendar Café.

Todo es visto como inocencia y belleza (no carente de la oscuridad de esta banda seminal en el movimiento gótico), como una oda a la mujer en el sentido del arte, porque la voz de Elizabeth es celestial, sofisticada y porque hay pasión, rendición en lo que canta y cómo lo canta.

Es saber conjugar los distintos lados de la arquitectura del pop, con melodías sencillas que se quedarán en nuestro entendimiento por mucho tiempo, pero respetando una estructura dramática y el criterio del que escucha, es algo rarísimo: pop para interpretar y deducir, ¿qué nos quiere decir?

Si por sencillez el pop es para la gente joven, Cocteau Twins canalizaba ese sentir a la perfección y creaba joyas expresivas de la psique del joven enfrentándose un mundo complicado dentro de sus limitaciones.

Y al final, Evangeline no es un cuento de hadas hueco, llega exactamente a la gran realidad a la que todos hemos de llegar si queremos tan solo seguir aquí:

“Tuve que fantasear
Solo para sobrevivir”



Wednesday, July 20, 2016

Tónico Sónico


“Fascist baby
utopia, utopia”
Utopia/Goldfrapp

Por Jesús Serrano Aldape

La Alison Goldfrapp de aires de kábaret alemán, flotando en esa ensoñación de la raza aria que dio lugar a la República de Weimar. Alison es como Leni Riefenstahl, la documentalista de Hitler, elaborando un fresco de la perfección que sólo puede existir en ese mundo artificial.

Aun así, ahí queda el esbozo de esa pureza que desde el principio de la historia humana es imposible y cómo el ser humano ha cometido las peores atrocidades en busca de ella. Es como si a mitad de esa obra de teatro en que Alison fusiona el expresionismo alemán con el pop de avanzada de comienzos de la década pasada, que es su primer álbum Felt Mountain (2000), la mujer que llegó a evocar con sus cantos toda esa imaginería que dio origen al fascismo, se bajara del pedestal y con pies en la tierra meditara en lo intangible del sueño.

Eso es Utopia, con las muestras más fehacientes de que la británica puede recrear en un escenario el sueño utópico del futurismo, de las doctrinas totalitarias, aquel en que la diversidad era eliminada teniendo el ideal de pureza y perfección en la mente.

La mente que ya tomó retazos del pasado y se confeccionó un edredón con esas estampas, una protección contra el futuro que le evitará las lágrimas, porque ya ha demostrado que atravesó ese estadio y chocar en el mismo carro, eso sí que sería de tontos.

“Es un día extraño
no hay colores ni formas
no hay sonido en mi cabeza
he olvidado lo que soy”

Es el sueño que revela en su prístina belleza sin mácula su imposibilidad de ser, pero Alison no escatima en transportarnos al pipe dream, nos hace desear perdernos en la perfección del mundo feliz de los epsilones. Utopia es soma, droga para olvidar, el estado de inevitabilidad y resignación en que Winston Smith decide que “siempre ha amado al Gran Hermano”.

“Cuando estoy contigo
no hay razón
no hay sentido
no debería sentir
olvidar quién soy”

Es llevar al extremo el androcentrismo, elaborar en la imaginación las teorías que proyectarían al ser humano sobre el cosmos mismo, pero el mismo lamento desesperado de Alison, gritando que es una utopía, nos despierta un poco.

Tal belleza es imposible a menos que de arte se trate, y Goldfrapp nos lleva de la mano a la realización de los más imposibles anhelos, a través de la que quizá es la cúspide de su creación estética.