Thursday, August 18, 2016

Tónico Sónico


“Llega y no me perderás
Destruye el objetivo, pero sigue sobreviviendo
Estás enojada y eso está bien… sí
No estoy asustado por tu furia
¿Qué es lo que necesitas?, ¿Qué es lo que quieres?
Te amo y sé que puedes darte cuenta”
Pur/Cocteau Twins

Por Jesús Serrano Aldape

Y al final, los Cocteau Twins nos llevan como una suerte de álbum concepto al desatar del nudo, en donde la explosión de las sensaciones contenidas en las anteriores piezas ya no se puede ignorar. Habla en formas figuradas la joven que en las anteriores composiciones no alcanza a encontrar su identidad.

Es quizá demasiado teórico, pero algunas de las piezas del álbum parecen ensimismamientos que rondan alrededor de una idea ambiental de canción, y la voz de la cantante es intimista, introspectiva, como desde la oscuridad de la caverna en la que se ha encerrado ella misma.

En Pur, que cierra el espléndido Four-Calendar Café (1993), podemos notar, por el contrario, energía y resolución, lejos del ensueño, que sin negarlo, también es entumecimiento en los anteriores cortes. En el resumen de las cosas, la protagonista, —que bien podría ser la misma Elizabeth Fraser—, en Pur no es más una víctima, es ya la mujer resuelta que olvida las ensoñaciones para enfrentar la realidad.

Es quizá el tema que ronda en las últimas dos piezas del álbum, la corrosiva y cíclica Summerhead y la onírica explosión controlada de Pur. Quizá no es coincidencia que las piezas abandonan de pronto su cualidad contemplativa para llegar a los instantes más contundentes y definitivos del disco.

Dentro del pequeño cosmos que creó la banda durante todo el disco, tiene sentido, como si el crecimiento que tanto anticipó Fraser en sus letras, que era tan necesario, por fin hubiera llegado y la música corriera a expresarla. Como si fuera necesario salir de los dulces instantes de fantasía y fuga, para poder ser alguien en la realidad.

Es cómo la joven debe al final entender que no es más una niña ensimismada y enfrentar aquello que tiene qué para encontrar su voz, para no más padecer por no tener una identidad.

Es difícil de definir, sobre todo porque a Liz siempre le han importado poco las palabras de su idioma (el inglés), pero Pur carga con una vibra de optimismo que invita al movimiento, a poner en práctica, a la dinámica de la vida, a la creatividad y a la energía, con las filosas guitarras de Robin Guthrie y Simon Raymonde, —que son la rúbrica de la banda desde sus inicios—, por fin apareciendo en medio de las ensoñaciones ambientales en el grand finale de uno de los discos más emblemáticos del pop de los noventa.

“Me alegro de que seas una chica
Me agrada conocerte
Me gustas
Y estoy feliz de que estés creciendo”



Thursday, August 11, 2016

Tónico Sónico


“¿Eres el hombre correcto para mí?
¿Eres seguro, eres mi amigo?
¿O eres tóxico para mí?
¿Traicionarás mi confianza?”
Bluebeard/Cocteau Twins

Por Jesús Serrano Aldape

Las ya legendarias letras del Four-Calendar Café (1993) de los Cocteau Twins, cuando por fin la cantante del trío, Elizabeth Fraser, decidió cantar sobre “algo”. Los fans se han rasgado las vestiduras tratando de descifrar por años los cánticos distintivos de esta escocesa sin llegar nunca a una idea definitiva.

Fraser explicó a una revista británica a principios de los noventa:

“Tan solo recientemente me he dado cuenta de que soy una persona muy reservada, constantemente ocultándome de mí misma. Tan solo ahora me doy cuenta de a qué grado. Realmente no sé cuál es la razón. Espero que no signifique que no me permitiré a mí misma hacer cosas como Blue Bell Knoll (disco anterior a Four-Calendar Café). Quiero ser capaz de hacer de todo. Ahora verán, en ese álbum (BBK), seguía expresando las mismas cosas. Tenía los mismos sentimientos, pero no me había visto reflejada en ellos. Sólo lo estaba sintiendo delante de un jodido micrófono, pero en este álbum nuevo (Four-Calendar Café) finalmente me dejé atrapar por ellos. Fue demasiado doloroso. Y las letras ni siquiera son tan explícitas”.

La misma artista durante décadas eludía la cuestión de los significados de sus letras con gran habilidad y cierta encantadora labia punk de los orígenes de esta agrupación, y al final el escucha tenía que llegar a la conclusión de que Liz Fraser elegía las palabras en las canciones llevada más por la cualidad del sonido en una suerte de soliloquio único.

Tal estilo volvió a los Cocteau una banda de culto, lejana a la comprensión de las mayorías debido a esos lenguajes personales creados por Elizabeth, que los hacía poseedores de un misticismo y hermetismo para iniciados; un aire muy acorde a la escena gótica. Al final lo indeterminado del lenguaje es lo que hizo a este trío tan influyente en la música de la actualidad.

En vivo, Cocteau Twins era todavía más desafiante, pues mientras Robin Guthrie y Simon Raymonde tocaban en el fondo, Liz cantaba una letra (¿letra?) totalmente distinta a la de los discos, una de sus idioglosias creada en ese momento, lo que hacía difícil a veces, incluso para los músicos, seguir la estructura de las canciones.

Lo que no se puede negar es que ese halo de sacerdotisa de religión antigua, embebiéndose en su propio disfrute de la música delante de todos, hicieron de Liz una cantante con poder vocal y un estilo único por el que muchos artistas morían por hacer dueto o tener un poco de esa enigmática presencia en su disco en turno.

Todo cambió para Four Calendar-Café, cuando Fraser decidió por primera vez en su vida crear letras que trataran de expresar “algo”. Ese algo es un tanto autobiográfico según la misma artífice ha confesado, pero aún así no dejan de ser letras nebulosas y oscuras, creativas, y en un sentido más claro, parte de su universo interior.

Y de todas las canciones contenidas en el álbum, el disco que los llevó por primera vez a presentarse en Estados Unidos, es el sencillo Bluebeard el que se convirtió en su mayor éxito. No extraña que de la mano de su música más amable (pero sin sacrificar un ápice de su halo etéreo), la letra de Fraser también sea una de las más entendibles.

Su mención de palabras como “exploración”, “energía”, “creatividad”, “dependencia”, “independencia”, no es casual, son ideas personales, todas ellas guardadas en su diario desde que tenía 17 años, y así Bluebeard, y en realidad todo el Four-Calendar Café, plasman en sus líricas esa etapa de la vida de Elizabeth Fraser y en paralelo la etapa de cada adolescente, por así decirlo.

Como si en su relato casi autista de las relaciones humanas, ingenuo y lleno de vulnerabilidad, se ocultara un deseo de ser, de encontrar una identidad y vivir su vida, un drama presente en todas las historias iniciáticas sobre adolescencia, o…

O tal vez eso también sea una figuración de los miles de fanáticos que han llenado la red con teorías sobre las letras de esta distintiva artista y de su banda. Al final, el álbum es un viaje introspectivo de Liz en busca de sí misma, que concluye de forma monumental y espiritual.   




Wednesday, August 03, 2016

Tónico Sónico


“No hay vuelta atrás
No puedo dejar de sentir ahora
No soy la misma
Estoy creciendo otra vez”
Evangeline/Cocteau Twins

Por: Jesús Serrano Aldape

De la Capilla Sixtina sónica de la 4AD, Cocteau Twins, Evangeline, track contenido en su Four- Calendar Café (1993), convoca en la voz divina de Elizabeth Fraser las inquietudes de un corazón joven, pero hay que saber comprender el espíritu femenino para entender y fascinarse por los pasajes de diario personal de Fraser.

Es una muestra de cómo esta agrupación que bien pudo inventar lo que hoy se conoce como dream pop, entiende perfectamente la exquisita presencia que crea Fraser, tanto es así, que los cerebros de la banda, el guitarrista Robin Guthrie y el bajista Simon Raymonde aguardan pacientes en el fondo, creando esos espectrales instantes sónicos para Elizabeth.

Y las idioglosias de Fraser suelen explicar más que las palabras, como si Elizabeth plasmara en cada ocasión el lenguaje interior ininteligible de una chica enamorada, siendo sincera con el resto y aparecemos perdidos en el laberinto de sus emociones.

Es la tierna voz, pero también cómo el resto de los Cocteau comprende su tesitura de soprano y estira los momentos musicales para darle protagonismo a la hermosa voz y de forma romántica baila con ella en la expresión de su ser a nosotros.

“No soy la misma
Estoy creciendo otra vez”

La voz de Elizabeth es todo sentir y emoción y la música es un bucólico paseo en sueños cristalizados, es el caminar etéreo que nos demuestra en sonidos la misma transformación que narra Fraser, el despertar de muchas cosas en su alma de forma lírica y poética, cada cambio físico e interno en el vaivén de música que no es otra cosa que inspiración.

Es un gran ejercicio entender lo que un track como Evangeline le dejó al mundo. Es el alma de una muchacha en una canción, su despertar a la vida y al amor, a las realidades de la existencia; pero visto como algo que se va transformando y abrazando su evolución, a través de los instantes, es etéreo. “Estoy creciendo otra vez”, menciona Fraser múltiples veces a lo largo del Four-Calendar Café.

Todo es visto como inocencia y belleza (no carente de la oscuridad de esta banda seminal en el movimiento gótico), como una oda a la mujer en el sentido del arte, porque la voz de Elizabeth es celestial, sofisticada y porque hay pasión, rendición en lo que canta y cómo lo canta.

Es saber conjugar los distintos lados de la arquitectura del pop, con melodías sencillas que se quedarán en nuestro entendimiento por mucho tiempo, pero respetando una estructura dramática y el criterio del que escucha, es algo rarísimo: pop para interpretar y deducir, ¿qué nos quiere decir?

Si por sencillez el pop es para la gente joven, Cocteau Twins canalizaba ese sentir a la perfección y creaba joyas expresivas de la psique del joven enfrentándose un mundo complicado dentro de sus limitaciones.

Y al final, Evangeline no es un cuento de hadas hueco, llega exactamente a la gran realidad a la que todos hemos de llegar si queremos tan solo seguir aquí:

“Tuve que fantasear
Solo para sobrevivir”



Wednesday, July 20, 2016

Tónico Sónico


“Fascist baby
utopia, utopia”
Utopia/Goldfrapp

Por Jesús Serrano Aldape

La Alison Goldfrapp de aires de kábaret alemán, flotando en esa ensoñación de la raza aria que dio lugar a la República de Weimar. Alison es como Leni Riefenstahl, la documentalista de Hitler, elaborando un fresco de la perfección que sólo puede existir en ese mundo artificial.

Aun así, ahí queda el esbozo de esa pureza que desde el principio de la historia humana es imposible y cómo el ser humano ha cometido las peores atrocidades en busca de ella. Es como si a mitad de esa obra de teatro en que Alison fusiona el expresionismo alemán con el pop de avanzada de comienzos de la década pasada, que es su primer álbum Felt Mountain (2000), la mujer que llegó a evocar con sus cantos toda esa imaginería que dio origen al fascismo, se bajara del pedestal y con pies en la tierra meditara en lo intangible del sueño.

Eso es Utopia, con las muestras más fehacientes de que la británica puede recrear en un escenario el sueño utópico del futurismo, de las doctrinas totalitarias, aquel en que la diversidad era eliminada teniendo el ideal de pureza y perfección en la mente.

La mente que ya tomó retazos del pasado y se confeccionó un edredón con esas estampas, una protección contra el futuro que le evitará las lágrimas, porque ya ha demostrado que atravesó ese estadio y chocar en el mismo carro, eso sí que sería de tontos.

“Es un día extraño
no hay colores ni formas
no hay sonido en mi cabeza
he olvidado lo que soy”

Es el sueño que revela en su prístina belleza sin mácula su imposibilidad de ser, pero Alison no escatima en transportarnos al pipe dream, nos hace desear perdernos en la perfección del mundo feliz de los epsilones. Utopia es soma, droga para olvidar, el estado de inevitabilidad y resignación en que Winston Smith decide que “siempre ha amado al Gran Hermano”.

“Cuando estoy contigo
no hay razón
no hay sentido
no debería sentir
olvidar quién soy”

Es llevar al extremo el androcentrismo, elaborar en la imaginación las teorías que proyectarían al ser humano sobre el cosmos mismo, pero el mismo lamento desesperado de Alison, gritando que es una utopía, nos despierta un poco.

Tal belleza es imposible a menos que de arte se trate, y Goldfrapp nos lleva de la mano a la realización de los más imposibles anhelos, a través de la que quizá es la cúspide de su creación estética.





Wednesday, July 13, 2016

Tónico Sónico


“Un poeta caga y habla”
A Poet Walks/Robert Forster

Por Jesús Serrano Aldape

Con la voz pausada, que al mismo tiempo recita y canta, (para algunos críticos es como si Lou Reed cantara canciones compuestas por los Talking Heads), Robert Forster, el músico australiano, que tiene el mismo nombre del actor madurón de la película Jackie Brown, entrega en una canción un compendio de temas que sólo la persona creativa entiende.

¿De dónde entonces surge el aspecto artístico de la obra, la inspiración?, no son musas bajando a musitar al oído del creador, esa nueva idea, que éste terminará plasmando, puede surgir de las cosas más superficiales.

La inspiración podría llegar de ver en sueños el infinitesimal movimiento del vuelo de una mosca, y Forster elabora esa desmitificación con estilo, utilizando el tempo musical en un tema pop amable.

“Un poeta camina, caga y habla”, no más dice Forster, en esta pieza llena de barroquismo, pero que está creada para expresar deshinibición y para rehuir a las florituras innecesarias, utilizando florituras necesarias para escenificar el proceso de la inspiración.

Contenida en el álbum Songs to Play (2015), ecléctico compendio de canciones con metros sencillos para simplemente disfrutar, hay un momento en que, en A Poet Walks, siguiendo la cuidada línea melódica que crea un llamado y una respuesta al comienzo de la canción, (que una vez que se han calmado, es invadida por unos metales que convierten a la pieza en una ensoñación que parece sacada de la imaginería de España), se escuchan unos violines.

La pausa crea expectativa, como si de pronto estuviéramos, en efecto, en el instante en que la creatividad surge. Es de maestros, la introspección del violín a la espera y Forster en una recitación que parece sacada de su inconsciente.

“Tengo una libreta
y tengo una luz
mi cabeza está suelta
y mi chaqueta apretada
un poeta camina
y el camino es luminoso”

Y de pronto somos devueltos al caudal en que nos presentó el artista el tema, con los elementos engulliendo todo en un crescendo en que cada elemento aparece con su propio protagonismo hasta que el sentido de la inspiración es cristalizado en el finale, con suficiente suspenso como para se ejemplifique que el artista volverá a caminar las calles en busca de otro giño de esa musa esquiva que busca con denuedo, porque ése es su oficio al final.

“Un poeta camina a través de las calles
Pasa canales y lugares de retiro
Y la niebla…
Un poeta camina
Caga y habla” 



Wednesday, July 06, 2016

Tónico Sónico


“Siempre hay una grieta en todo
así es como la luz entra”
Anthem/Leonard Cohen

Por Jesús Serrano Aldape

En las antípodas de la voz pesimista de The Future, que no teme decirnos: “destruye otro feto ahora, de todas formas no nos gustan los niños, he visto el futuro y es asesinato”, Anthem, contenida también en el álbum The Future (1992), es alejarse del destino trágico para sumergirse en el que no es más que el único optimismo posible.

“Suena las campanas que sigan sonando
olvida esa oferta de perfección
Siempre hay una grieta en todo
así es como la luz entra”

En Anthem, o Himno, Leonard Cohen utiliza las voces de goespel y las cuerdas insertadas en ese preciso instante en que provocan sentimientos de elevación, para entregar una de las baladas más hermosas que haya creado este artista de Canadá.

Es la metáfora de la paloma de la paz la que deja establecido el mood del track, su ulular romántico, como Take This Waltz, pero su objetivo es plasmar la imperfección y lo impuro de las cosas y cómo a pesar de que ese concepto de idealización ya es imposible, la vida debe continuar con su promesa de cosas nuevas a cada instante, jamás mejor plasmado que en Anthem.

“Ah, las guerras que ellos
seguirán peleando
La sagrada paloma
Ella volverá a ser capturada
Comprada y vendida
Y comprada otra vez
La paloma nunca es libre”

Leonard sería poco sincero si cantara este tema imaginando mundos utópicos, el amor de sus terroristas en First We Take Manhattan nos lo grita, la marcial dulzura de Democracy lo expresa a las claras  y la descomposición social y la decadencia de la civilización occidental le han dado la razón a este crooner.

Pero Anthem es el contrapeso a la poderosa pero inquietante The Future, donde “todos esos poetas perdedores tratan de sonar como Charlie Manson”, es como si el mundo pesadillezco de los anteriores dramas, el mundo en sí, no hubiese desaparecido, como si su terror y su amargura siguieran allí.

“No puedo correr más
Con esta gente sin ley
Mientras los asesinos en lugares altos
Dicen sus oraciones en voz alta”

Pero también esa respuesta de Leonard es aferrarse a la única solución: seguir intentándolo, por todos los medios, aferrarse a lo que tenemos.

“Ring the bells that still can ring
Forget your perfect offering
There is a crack, a crack in everything
That's how the light gets in”

Y la música entonces nos lleva al éxtasis, al ascenso mismo a esas alturas posibles; a enarbolar la esperanza, mientras las cuerdas y los coros etéreos bailan con nosotros por un día más, así fuera éste, el último del Universo.


Wednesday, June 22, 2016

Tónico Sónico


“Todo mundo sabe que la guerra terminó/
todo mundo sabe que los buenos perdieron”
Everybody Knows/Leonard Cohen

Por Jesús Serrano Aldape

En el rubro de baladas apocalípticas, Everybody Knows de Leonard Cohen es el futuro presentado como la historia ficcional y a la vez la historia verdadera; la repetición constante de la frase titular, cada vez más cargada de significaciones políticas, religiosas, sociales, sexuales, constituye una descripción que avanza y domina por la pasión con que el compositor, poeta y novelista de Québec la entrega a los escuchas.

El futuro visto como ciencia ficción distópica o de plano como la realidad subida de tono. Leonard es judío, pero aun así habla de la guerra que terminó y que los “buenos perdieron”

“Todo mundo tiene este sentimiento de abatimiento
como si su padre o su perro se hubiera muerto”

Contenido en I’m Your Man (1988), Cohen abraza por completo el pop de sintetizador de los ochenta, su voz se hace más grave y entrega el tema con un aire de divorcio de lo relatado, lo que le da un impacto más duradero a los versos, como si un miembro de esa sociedad bulímica y deshauciada descrita en las canciones fuera quien las interpretara.

La marcha contundente, las cuerdas y la voz coral de Sharon Robinson, expresando este cortejo fúnebre del cadalso de la sociedad occidental, a la vez de pesimista, lleno de una irresistible sensación de que es el único optimismo posible, en realidad..

Es como la descripción de una nueva clase de sociedad triste donde la estampa “de un hombre y una mujer desnudos es una resplandeciente reliquia del pasado”, donde todos caminan con ese estoicismo del condenado a muerte. El aire reiterativo, girando en el círculo, abordando toda la temática humana y su inescapable relación con un mundo que se extermina a sí mismo.

El sentimiento de desolación que deja tras de sí Everybody Knows, es también la reflexión de uno de los más grandes poetas aún con vida, uno que se alimenta de la abyección para crear esos tinglados sónicos que expresan el sentimiento de una sociedad condenada por sus acciones, inhumanidad e intolerancia.

“Todo mundo sabe que la pelea estaba arreglada/
el pobre sigue pobre y el rico se hace más rico/
así es todo/
todo mundo sabe”