Thursday, January 04, 2018

Tónico Sónico




“Una vez fui salvaje, persiguiendo rocas”
Laura Marling/Wild Once


Por Jesús Serrano Aldape

En Wild Once, contenido en Semper Femina (2017), el más reciente disco de Laura Marling, irrumpe en algún momento un círculo de guitarra acústica que pertenece al ciclo de seis canciones que inician Once I Was An Eagle (2013). El retruécano es sutil, pero no deja de ser una muestra de madurez de la creadora, un giño de ojo que sólo entenderán quienes la han acompañado en su evolución, que es de lo que trata Semper Femina, en el fondo el siguiente paso en un aprendizaje de nueve años.

Es el concepto de cambio el que nutre los aires creativos de Semper Femina, que toma de referencia el famoso pasaje de la Eneida de Virgilio (“Varium et mutabile semper femina” o “Variable y mudable es la mujer”). Laura Marling, de 25 años, parece hacer un recuento de su camino hasta el momento; en el sexto álbum de su carrera, con las composiciones más sobrias y elocuentes que ha escrito, con un estilo vocal ya consolidado que comienza a hacer cabriolas de belleza cada vez más intrincada.



De la mano de la producción de Blake Mills (Jim James, John Legend, Alabama Shakes, Perfume Genius), Marling incursiona en arreglos que distan notablemente de la austeridad planificada de su propia realización anterior, Short Movie (2015); obra que en el aire autobiográfico de Semper Femina, también es referenciada.

El tono confesional de Marling ya es un estilo personal de composición, con las recitaciones líricas de la artista estadunidense que se equiparan a Laura ante el psicoanalista o ante el padre comprensivo o anotando en su diario personal sus más recientes lecciones de vida.

Habla al oído del escucha con una forma expresiva cada vez más potente, surcando nueve emotivas composiciones salpicadas aquí y allá por arreglos de cuerdas o gimmicks sónicos, que Mills utiliza sólo para darle lustre al estilo en ocasiones demasiado austero y sencillo de Marling.

Sin embargo, Wild Once es donde la filosofía de cambio de Laura alude con creatividad el estadio pasado, en concreto el de Once I Was An Eagle, su cuarto disco. Es evolución lo que propone Marling en estos versos:

Es duro si no puedes cambiarlo
Es peor si no lo intentas
Te sentarás a explicarlo
Y constantemente te preguntarás porqué

Posteriormente se escuchará el referido círculo de guitarra acústica de Once I Was An Eagle, y con ello el concepto del álbum más transicional de la cantautora llega a niveles muy expresivos, demostrándolo tanto en las hermosas letras como en la música misma, donde el pasado sólo es una fase necesaria para sostener el presente.

Es la mujer que ‘una vez fue un águila, persiguiendo rocas’, pero que ahora es otra cosa muy distinta y jamás volverá a ser un águila persiguiendo rocas. Una hermosa oda al valor del cambio que el escucha atento no puede dejar de disfrutar.



  

Wednesday, December 14, 2016

Tónico Sónico


“Si me dejas, cariño
prenderé fuego al mundo por ti”
Heart Like a Levee/Hiss Golden Messenger

Por Jesús Serrano Aldape

El sexto trabajo del músico y compositor estadunidense MC Taylor, mejor conocido como Hiss Golden Messenger, es un compendio de canciones escritas teniendo en mente el nomadismo del músico que tiene que viajar constantemente para llevar el pan a la mesa.

Es una dimensión muy real la que nos otorga Taylor en los once cortes, plagados de ese sentir de historias escuchadas mientras se está en la vía. Es como una reactualización del viejo trabajo con el que cargaba el juglar medieval, que va de un pueblo a otro llevando la música, pero también todas esas vivencias e historias cotidianas consigo.

En Heart Like a Levee (2016), un sobrio estilo ve a los once cortes apuntar a sensaciones y temperamentos musicales distintos, pero que terminan por plasmar esa idea del eterno forastero, que parte de un lugar a otro dejando atrás las historias que vivió en ese otro lugar que lo hizo salir huyendo.

Desde la pesadez de la existencia ordinaria en el country más convencional de Biloxi, hasta la sensualidad destructiva del funk rural de Like a Mirror Loves a Hammer; el buen oído y talento musical traspasa los géneros y nos acerca la sensibilidad del compositor.

Heart Like a Levee muestra a un Taylor y a su banda de buenos conocidos, —aún no miembros oficiales de su banda—, aportando para diversificar bastante cada una de las canciones, y ninguna de las contribuciones desmerece en el resumen final de las cosas.

El viaje, en los personajes que recorren las canciones, es planteado como una posibilidad de limpiar la pizarra y comenzar de nuevo en la siguiente ciudad, sin tanto bagaje de por medio.

Es bastante romántico el planteamiento, y ningún tema es más claro en establecerlo que el que le da nombre al disco, Heart like a levee, donde MC Taylor se apoya en su banda de adultos contemporáneos (ya con hijos y problemas bastante reales), para crear una armonía muy sencilla basada en el banjo, en el piano a cuentagotas y los círculos de la guitarra acústica de HGM.

Pero de todo, es la voz de Taylor la que entrega el tema con el dramatismo justo para que todo no termine en melodrama lacrimógeno.

“Corazón como un dique
me voy para las montañas en tiempo doble
¿me escuchaste huyendo?
¿me llevé conmigo mi parte del fuego?”

Es tan rural, lleva con sus fraseos simples y la estructura musical sencilla a la imaginería de la vida simple, rústica, en donde la escenografía tiene mucho que ver con aquello que se padece, y olvidar consiste simplemente en partir al siguiente pueblo.

Sus personajes no son víctimas de un mundo injusto, son solo personas que tienen que aprender la carga tremenda de simplemente seguir respirando, asumirlo, lamerse las heridas y seguir en la vía.

Es la road movie emotiva, donde el banjo sugiere iniciar de una buena vez el movimiento, ponerse en marcha de una buena vez, el partir, el ir por los caminos como el antídoto perfecto para el olvido.




Wednesday, December 07, 2016

Tónico Sónico


“Una gentil persistencia a la luz del amanecer
nunca debería de ser una partida”
Treasure/Hope Sandoval and the Warm Inventions

Por Jesús Serrano Aldape

Tan taciturno, con los cambios de traste de la guitarra muy audibles, marcando el inicio y Hope Sandoval y los Warm Inventions entregándonos con su enigmática voz y sonidos al trance habitual. Como en road movie llena de alma, como esas bandas en algún bar perdido en el desierto, tocando para un auditorio pequeño.

Treasure  es el tema al que nos referimos y parece ser la joya reluciente en el corazón del álbum Until the Hunter (2016), primero de este dúo conformado por Hope (Mazzy Star) y Colm Ó Ciosóig (My Bloody Valentine) en siete años.

Es ese inicio sobrio, que tras la breve narración de Hope, que transcurre como en un sueño, pasa al dramatismo de la despedida, con la voz y poesía de Sandoval encontrándose en la expresión de las guitarras y órgano y sintetizadores al final de la estrofa, justo cuando Hope canta:

“Así no es como debería ocurrir
cuando caminas solo a casa,
una gentil persistencia a la luz del amanecer
nunca debería de ser una partida”

Y para traernos el peso de esa separación la tristeza del órgano en reverberación, uno de los recursos más recurrentes del álbum, que le dan un aire etéreo a los cortes que lo utilizan. Ciósoig lo explicó a la publicación Consecuence of Sound, al grabar en estudios con forma circular (unas torres de castillo medieval en Dublín, Irlanda), con la finalidad de aprovechar al máximo los efectos del sonido.

“Debido a las dimensiones circulares, la reverberación dentro se disipa naturalmente, y tiene esta curva y no rebota por ahí como si fuera una caja cuadrada. La resonancia en las torres (Martello Towers) sugiere que los sonidos podrían no estar ahí. Resalta sonidos existentes aún más. Si tuvieras muros paralelos, la reverberación sigue y tenemos una agradable decadencia natural que deja a la música respirar dentro”.

Es ese precisamente el artificio más palpable en Treasure, donde los sonidos extendidos de la guitarra y órgano coinciden con perfecta simetría con el fraseo de Sandoval, dejando imaginar al escucha esa multitud de sonidos de la reverberación.
Y tanto Hope como Ciósoig mandan el tema a su momento más meditativo, uno que en toda su extensión convierte Treasure en un instante memorable. Una vez lo comprendemos, el tema se reitera atenuando el sonido, vuelve a la calidez de la recitación de Hope, para aproximarse luego a esa isla atemporal, a donde somos conducidos por esos sonidos tan íntimos, como si fueran incluso los destellos de ese amanecer descrito por Hope, en una composición redonda y llena de significaciones sónicas.





Wednesday, November 30, 2016

Tónico Sónico


“¿Valió la pena que lo dejarás ir?
Ya no puedo distinguir el egoísmo del amor”
The Last One/Laura Gibson

Por Jesús Serrano Aldape

Y al final de su apacible álbum Empire Builder (2016), Laura Gibson se despide con la última canción, suerte de vals que cierra para todos los que prestaron atención, la historia que relata a lo largo de los cortes anteriores, en que la autora prefiere viajar para olvidar a aquel amor fallido.

La estructura clásica está presente en The Last One, la guitarra como evocando alguna rosa balada de Elvis, la voz como en meditación constante, como si nosotros fueramos su psicoanalista y ella estuviera tumbada en el sillón; con el texto de la compositora de Oregon, expresando la culminación, su incapacidad de seguir postergando la partida, que a todas luces sí hizo, si no no hubieran existido el resto de los tracks. The Last One, es así podría decirse, en realidad, el comienzo de la historia que se cuenta en Empire Builder.

“Brazos una vez inclinados hacia mí, ahora resistiéndose
Piernas una vez bailando, ahora vagabundeando en su sitio
Palabras una vez prometedoras, para hacer, para tener, para retener
¿Qué es lo que vale la pena salvar?, sólo vernos el uno al otro ahogándonos
¿Me equivoco?”

Muy cuidada estructura de canción la que utiliza Gibson, con su relato dando a paso a un coro que la segunda vez reforzará el énfasis, con su voz resonando en exactamente la temática de Empire Builder: la soledad que sigue a una tórrida relación romántica; el vagar por todos lados sin encontrar la razón de esa separación.

“Oh, aquí estamos, aquí estamos, aquí estamos
¿Estamos en el final, ahorrándonos el aliento?
Nuestras historias, frías, atadas a nuestros pechos
¿Te fallé?, ¿Te falle, amor?
Y aquí estoy, robando el calor de tu espalda
Sigo mirando el muro donde se reflejaba tu sombra
con cada voz susurrándome:
¡No está perdido! ¡No está perdido!, ¡No está perdido!”

Y vaya optimismo en esta primera visita al coro, con los violines y voces en el fondo, tratando de guardar esa esperanza para Laura. Gibson, quien conoce de la estructura de una balada, deja que las aguas se dispersen un poco luego de esa primera muestra de sus capacidades vocales. Vuelve a esa recitación pausada con las que nos conquistó a lo largo del disco, con un lirismo entreverado en el violín, que es como una respuesta constante a su melancolía, a su añoranza, a su entendimiento de que el final era el final y no había más que hacer.

“Intenté amarte en este disfraz
Construí un altar a tu silencio
Me dediqué a desdibujar cada línea
Vestí tu soledad con valentía
¿Puedes seguir manteniendo la calma?
El futuro se atora dentro de tu garganta
¿Valió la pena que lo dejarás ir?
Ya no puedo distinguir el egoísmo del amor”

Preguntas que tal vez la autora prefiera no responder. El tono del track pronto nos anuncia que las cuerdas y coros que se habían mantenido en el fondo, indiferentes, danzando como acompañamiento, pronto se convertirán en el motif principal, en el baile melancólico, en en el entendimiento de que muy en el fondo, quizá es el momento de partir.

 Oh, aquí estamos, aquí estamos, aquí estamos
¿Estamos en el final?
¿Esta cosa fantasmal, este alien que una vez fue amor?
¿Sigue siendo amor?
Y aquí estoy robando la frazada de tu espalda
Sigo jalando cada hilo para una canción
Y quizá me quede, o quizá escuche
la más delgada voz surrándome:
“¡Vete!, ¡Vete!, ¡Vete!, ¡Vete, ¡Vete!”

Laura deja que el tema vaya agonizando en su voz. El “Go”, (vete), es pronunciado primero con decisión, luego, repetido hasta que ya no tiene sentido, alcanza el dejo de tristeza que en realidad reviste toda esta historia, con el final, remarcado por las cuerdas para alcanzar el sentido que tiene en realidad: convertir todo aquello en olvido y creación estética, la única forma en que en verdad podrá sobrevivir esa experiencia.

Eso es Empire Builder en su conjunto, no solo inteligentes textos y canciones de esta compositora con talento poético y literario, sino el cómo puede llegar a convertir una experiencia realmente traumática de su vida en algo que le ayude a paliar su pena a través de la creación  y en cómo su experiencia se puede convertir en algo memorable para los demás.


Wednesday, November 23, 2016

Tónico Sónico


“Y nuestros héroes podrían ser violadores
que nos miran mientras dormimos
pero no me busques a mí para encontrar respuestas
porque yo no sé lo que significa”
What it Means/Drive by-Truckers

Por Jesús Serrano Aldape

Las canciones que expresan el malestar interno en Estados Unidos, los síntomas de la enfermedad y la incertidumbre que en ese país posiblemente llevaron a la elección de Donald Trump. El sur confederado, rural y rústico herido por encontrarse sin esperanza en la era Obama y rápidas instantáneas en que Drive By-Truckers, banda de Georgia, es capaz de colocar en unas cuantas líneas su diagnóstico adverso a los tiempos que siguen.

La bandera de Estados Unidos a media asta es la portada de American Band (2016), como de luto ante la debacle de la razón en pos de la ignorancia y fundamentalismo infantiloide, pero segregacionista de Trump y de los WASP (white anglosaxon people) que representa, aquellos que no se andan por las ramas en sus objetivos racistas, los que desaparecieron a las tribus nativas americanas casi por completo.

Y las canciones del álbum, aunque juegan con ritmos y esencias joviales, enraizadas en el rock campirano y el country más tradicional, jámás dejan de sugerir otra cosa que un sentido poético y trágico a su paso.

Como desde cuando Mike Cooley toma el liderato de la banda con ese punzante sentido lírico rebuscado e intelectual, hasta cuando Patterson Hood, menos poético y más aterrizado a la realidad, toma algunos otros para ponerse directamente en la piel del espectador común, el red neck, el blue collar y desheredado, para contar su lucha de todos los días.

Y al final de la disquisición de los Truckers, en donde se tocan con tiento el meollo en los temas de la agenda socio política estadunidense, con la sensibilidad del hombre de a pie y luego la incertidumbre de lo que ocurrirá a continuación pasa al encogimiento de hombros inevitable.

Lo que sigue no lo adivina “ni Obama”, es el juego maestro tras de American Band, una crónica de instantes significativos que al final conducen a esa imagen de derrota de la portada, pero también de conciencia social para quien entendió; en esta era en donde se reconfigura poco a poco la humanidad a nuevos paradigmas que ya no serán nunca los del hombre ilustrado del siglo XVIII.

Es la bandera a media asta, el luto de la racionalidad. Y tras dejarnos con la duda, Drive By-Truckers desaparece tras bambalinas con esa idea en el rostro: “ahí está su diagnóstico, ¿soluciones?, esas ni nosotros las conocemos”.


¿QUÉ SIGNIFICA?

El momento cúspide en American Band puede bien ser What it Means, canción escrita por Patterson Hood, vocalista de la banda, inspirada en los sucesos que llevaron al asesinato en Florida del adolescente afroamericano Trayvon Martin en 2012, pero que en 2016 no pierden actualidad tras los recientes conflictos entre policías y y esa minoría, que reviven el racismo de los setenta.

Hood describe el hecho tras la elección de Obama para un segundo término.

“Es decir, Barack Obama ganó
y puedes elegir dónde comer
pero no ves a demasiados chicos blancos
desangrándose en la calle”

Es el absurdo el que describe con amarga ironía Hood:

“Y el tipo que mató a ese joven allá en Florida,
es libre de golpear a su novia
y agitar su nueva pistola por todos lados,
mientras un chico está muerto y enterrado
y llace allí, con una bolsa llena de skittles”

“¿Qué significa?”, pregunta luego Hood con voz nasal mientras la música transita al discreto solo de guitarra de Cooley, por esta canción, el comparsa perfecto de Patterson, en el fondo, tratando de pasar desapercibido.

Es donde el relato noticioso de todos los días pasa a lo deprimente de la realidad, a la bandera a media asta, el cambio mental cotidiano en que esas estampas de injusticia, terriblemente ya son tan comunes que se convierten en una broma.

El absurdo, la irrealidad del aborto de lo que siguió al posmodernismo, con las ideas ya pisoteadas y sucesos que la razón ya no explican y que el ser humano ya no intenta responder o entender, es una injusticia que pasa a la total falta de coherencia, en esencia el mundo actual.

“Astrofísica al alcance de nuestros dedos
y estamos en la cima
y un tipo con un joystick
aterriza un cohete en un cometa
vivimos en una era
en donde las limitaciones se olvidaron”

El de Patterson Hood y los Truckers no es un reproche del “buen salvaje” ante la modernidad por permitir aquello, sino porque el logro inusitado está vacío, sólo acrecienta cada vez más el hueco en el interior, el sinsentido de los mass media, la banalidad e indiferencia del Millenial; la imbecilidad crónica de imbéciles que eligen a un imbécil racista, xenófobo y fanático religioso inculto como líder y “comandante supremo”.

“Confiamos en la ciencia tan solo mientras
nos diga lo que queremos escuchar
Queremos nuestras verdades todas justas y balanceadas
solo mientras nuestras nociones estén dentro de ellas”

Canta Hood, antes de despedir el tema con la joya de la corona de sus razonamientos

“Y nuestros héroes podrían ser violadores
que nos miran mientras soñamos,
pero no me busques a mí por respuestas
porque yo no sé lo que significa”

El círculo finaliza como empezó todo, dejándonos en el centro de la cuestión “¿qué significa?”, pregunta que tiene a la sociología y a la filosofía modernas golpeándose la cabeza, preguntándose exactamente lo mismo.

¿En qué punto la especie humana dio un viraje tan drástico como para alejarse de nuestra propia comprensión y rumbo?, en donde lo que es evolución tecnológica parece sólo hacer retroceder cada vez más a la humanidad, arruinando la idea de tantos y tantos filosófos y pensadores que auguraban un futuro mejor a esta altura y no un retroceso tan descomunal.

Son preguntas que artistas como Drive By-Truckers nos dejan sobre la mesa con música prodigiosa para ilustrarla, con su país y el mundo al borde de una completa reconfiguración de todas sus nociones.



   



Thursday, August 18, 2016

Tónico Sónico


“Llega y no me perderás
Destruye el objetivo, pero sigue sobreviviendo
Estás enojada y eso está bien… sí
No estoy asustado por tu furia
¿Qué es lo que necesitas?, ¿Qué es lo que quieres?
Te amo y sé que puedes darte cuenta”
Pur/Cocteau Twins

Por Jesús Serrano Aldape

Y al final, los Cocteau Twins nos llevan como una suerte de álbum concepto al desatar del nudo, en donde la explosión de las sensaciones contenidas en las anteriores piezas ya no se puede ignorar. Habla en formas figuradas la joven que en las anteriores composiciones no alcanza a encontrar su identidad.

Es quizá demasiado teórico, pero algunas de las piezas del álbum parecen ensimismamientos que rondan alrededor de una idea ambiental de canción, y la voz de la cantante es intimista, introspectiva, como desde la oscuridad de la caverna en la que se ha encerrado ella misma.

En Pur, que cierra el espléndido Four-Calendar Café (1993), podemos notar, por el contrario, energía y resolución, lejos del ensueño, que sin negarlo, también es entumecimiento en los anteriores cortes. En el resumen de las cosas, la protagonista, —que bien podría ser la misma Elizabeth Fraser—, en Pur no es más una víctima, es ya la mujer resuelta que olvida las ensoñaciones para enfrentar la realidad.

Es quizá el tema que ronda en las últimas dos piezas del álbum, la corrosiva y cíclica Summerhead y la onírica explosión controlada de Pur. Quizá no es coincidencia que las piezas abandonan de pronto su cualidad contemplativa para llegar a los instantes más contundentes y definitivos del disco.

Dentro del pequeño cosmos que creó la banda durante todo el disco, tiene sentido, como si el crecimiento que tanto anticipó Fraser en sus letras, que era tan necesario, por fin hubiera llegado y la música corriera a expresarla. Como si fuera necesario salir de los dulces instantes de fantasía y fuga, para poder ser alguien en la realidad.

Es cómo la joven debe al final entender que no es más una niña ensimismada y enfrentar aquello que tiene qué para encontrar su voz, para no más padecer por no tener una identidad.

Es difícil de definir, sobre todo porque a Liz siempre le han importado poco las palabras de su idioma (el inglés), pero Pur carga con una vibra de optimismo que invita al movimiento, a poner en práctica, a la dinámica de la vida, a la creatividad y a la energía, con las filosas guitarras de Robin Guthrie y Simon Raymonde, —que son la rúbrica de la banda desde sus inicios—, por fin apareciendo en medio de las ensoñaciones ambientales en el grand finale de uno de los discos más emblemáticos del pop de los noventa.

“Me alegro de que seas una chica
Me agrada conocerte
Me gustas
Y estoy feliz de que estés creciendo”



Thursday, August 11, 2016

Tónico Sónico


“¿Eres el hombre correcto para mí?
¿Eres seguro, eres mi amigo?
¿O eres tóxico para mí?
¿Traicionarás mi confianza?”
Bluebeard/Cocteau Twins

Por Jesús Serrano Aldape

Las ya legendarias letras del Four-Calendar Café (1993) de los Cocteau Twins, cuando por fin la cantante del trío, Elizabeth Fraser, decidió cantar sobre “algo”. Los fans se han rasgado las vestiduras tratando de descifrar por años los cánticos distintivos de esta escocesa sin llegar nunca a una idea definitiva.

Fraser explicó a una revista británica a principios de los noventa:

“Tan solo recientemente me he dado cuenta de que soy una persona muy reservada, constantemente ocultándome de mí misma. Tan solo ahora me doy cuenta de a qué grado. Realmente no sé cuál es la razón. Espero que no signifique que no me permitiré a mí misma hacer cosas como Blue Bell Knoll (disco anterior a Four-Calendar Café). Quiero ser capaz de hacer de todo. Ahora verán, en ese álbum (BBK), seguía expresando las mismas cosas. Tenía los mismos sentimientos, pero no me había visto reflejada en ellos. Sólo lo estaba sintiendo delante de un jodido micrófono, pero en este álbum nuevo (Four-Calendar Café) finalmente me dejé atrapar por ellos. Fue demasiado doloroso. Y las letras ni siquiera son tan explícitas”.

La misma artista durante décadas eludía la cuestión de los significados de sus letras con gran habilidad y cierta encantadora labia punk de los orígenes de esta agrupación, y al final el escucha tenía que llegar a la conclusión de que Liz Fraser elegía las palabras en las canciones llevada más por la cualidad del sonido en una suerte de soliloquio único.

Tal estilo volvió a los Cocteau una banda de culto, lejana a la comprensión de las mayorías debido a esos lenguajes personales creados por Elizabeth, que los hacía poseedores de un misticismo y hermetismo para iniciados; un aire muy acorde a la escena gótica. Al final lo indeterminado del lenguaje es lo que hizo a este trío tan influyente en la música de la actualidad.

En vivo, Cocteau Twins era todavía más desafiante, pues mientras Robin Guthrie y Simon Raymonde tocaban en el fondo, Liz cantaba una letra (¿letra?) totalmente distinta a la de los discos, una de sus idioglosias creada en ese momento, lo que hacía difícil a veces, incluso para los músicos, seguir la estructura de las canciones.

Lo que no se puede negar es que ese halo de sacerdotisa de religión antigua, embebiéndose en su propio disfrute de la música delante de todos, hicieron de Liz una cantante con poder vocal y un estilo único por el que muchos artistas morían por hacer dueto o tener un poco de esa enigmática presencia en su disco en turno.

Todo cambió para Four Calendar-Café, cuando Fraser decidió por primera vez en su vida crear letras que trataran de expresar “algo”. Ese algo es un tanto autobiográfico según la misma artífice ha confesado, pero aún así no dejan de ser letras nebulosas y oscuras, creativas, y en un sentido más claro, parte de su universo interior.

Y de todas las canciones contenidas en el álbum, el disco que los llevó por primera vez a presentarse en Estados Unidos, es el sencillo Bluebeard el que se convirtió en su mayor éxito. No extraña que de la mano de su música más amable (pero sin sacrificar un ápice de su halo etéreo), la letra de Fraser también sea una de las más entendibles.

Su mención de palabras como “exploración”, “energía”, “creatividad”, “dependencia”, “independencia”, no es casual, son ideas personales, todas ellas guardadas en su diario desde que tenía 17 años, y así Bluebeard, y en realidad todo el Four-Calendar Café, plasman en sus líricas esa etapa de la vida de Elizabeth Fraser y en paralelo la etapa de cada adolescente, por así decirlo.

Como si en su relato casi autista de las relaciones humanas, ingenuo y lleno de vulnerabilidad, se ocultara un deseo de ser, de encontrar una identidad y vivir su vida, un drama presente en todas las historias iniciáticas sobre adolescencia, o…

O tal vez eso también sea una figuración de los miles de fanáticos que han llenado la red con teorías sobre las letras de esta distintiva artista y de su banda. Al final, el álbum es un viaje introspectivo de Liz en busca de sí misma, que concluye de forma monumental y espiritual.